
Durante años, las listas de The World’s 50 Best han funcionado como brújula para entender hacia dónde se mueve la gastronomía global. Restaurantes imposibles de reservar, barras experimentales, chefs que convierten una cena en una narrativa completa. Pero entre tanto tasting menu y maridaje perfecto, había un territorio que pocas veces entraba en la conversación: las bakeries.
Y tiene sentido. La panadería siempre ha vivido en otro ritmo. Más del día a día, más inmediato, más cercano a la rutina. Entrar por un croissant, una pieza tibia recién salida del horno o un café rápido antes del trabajo rara vez se siente como parte del universo del fine dining. Hasta ahora.
En un nuevo artículo publicado por The World’s 50 Best, el foco cambia por completo y pone atención en algo que ya estaba ocurriendo silenciosamente dentro de algunos de los mejores restaurantes y hoteles del mundo: chefs, pasteleros y equipos creativos llevando el lenguaje de la alta cocina al universo de las bakeries. El resultado son espacios donde un pan dulce, un sourdough o una dona se trabajan con el mismo nivel de obsesión, técnica y storytelling que un menú degustación completo.
Lo interesante es que muchas de estas bakeries nacen como extensiones naturales de restaurantes reconocidos mundialmente. Lugares donde puedes probar la visión de algunos de los chefs más importantes del mundo sin pasar por una reservación imposible.
Las 9 bakeries destacadas por The World’s 50 Best
1. Claridge’s Bakery — Londres (de Claridge’s)
2. Bouchon Bakery — Yountville (de The French Laundry)
3. Bricolage Bakery — Tokio (de L’Effervescence)
4. St John Bakery — Londres (de St John)
5. Kong Hans Bakery — Copenhague (de Kong Hans Kælder)
6. A.P Bakery — Sídney (de Ester)
7. Tapisserie — París (de Septime)
8. Panadería Rosetta — Ciudad de México (de Rosetta)
9. La Mercerie Patisserie — Nueva York

Y quizá ahí está la parte más interesante de esta conversación. Mientras la alta cocina lleva años buscando sentirse más cercana, las bakeries lograron exactamente eso sin perder sofisticación. Un croissant sigue siendo un croissant, pero detrás puede existir el mismo nivel de investigación, técnica y cuidado que detrás de un plato servido en uno de los mejores restaurantes del planeta.

Hablamos de lo que otros no miran dos veces. Historias con intención.










