
Hay restaurantes que se vuelven parte de la rutina de una colonia y otros que terminan convirtiéndose en una recomendación recurrente entre amigos. Oly pertenece a ambos grupos.
Ubicado sobre Alfonso Reyes, este restaurante de inspiración mediterránea ha encontrado una fórmula muy difícil de replicar: una carta exacta, un espacio íntimo y una coctelería exquisita. Aquí no hay menús infinitos ni pretensiones innecesarias. Todo está cuidadosamente medido, desde la selección musical hasta los platos que llegan a la mesa.
La primera es el pan de masa madre con aceite de oliva. Un comienzo que suena sencillo pero que marca el camino de la experiencia. La segunda son los scallops con mantequilla, uno de los platos más reconocibles de la casa y una muestra de la delicia que atraviesa toda la propuesta. Después llega la Pasta de Barco, un pappardelle con anchoa y harissa que combina profundidad, carácter y una inesperada sensación de familiaridad. Finalmente, las brochetas de pollo (picositas) recuerdan que los grandes platos no siempre necesitan complicarse para destacar.
Juntos cuentan una historia bastante clara sobre lo que ocurre en Oly. Una cocina que toma referencias del Mediterráneo, trabaja con técnica y entiende que una buena cena no depende únicamente de lo que sucede en el plato.

Quizá por eso el restaurante se siente distinto desde que uno cruza la puerta. La iluminación tenue, las mesas cercanas, el sistema de audio cuidadosamente curado y la calidez del servicio crean un ambiente donde la conversación fluye con naturalidad.
📍Alfonso Reyes 120, Condesa

Hablamos de lo que otros no miran dos veces. Historias con intención.







