
Hay algo que sucede cada cuatro años que pocas cosas logran provocar. Personas que normalmente no hablan de futbol empiezan a revisar calendarios, organizar comidas, hacer quinielas y buscar dónde ver el siguiente partido. Durante un Mundial, las conversaciones son para todos, los horarios se ajustan y cualquier pretexto es bueno para reunirse alrededor de una pantalla.
Quizá por eso siempre he pensado que los mejores lugares para ver futbol no son necesariamente los que tienen la televisión más grande o el sistema de sonido más impresionante. Son aquellos donde uno se siente cómodo desde que llega.
Club Once nace precisamente desde esa idea. Durante los 39 días que dura la Copa Mundial de Futbol 2026, este pop-up en la Ciudad de México busca convertirse en un punto de encuentro para quienes crecimos asociando los Mundiales con momentos muy específicos de nuestra vida. Los partidos son el motivo de la reunión, pero lo que termina quedándose en la memoria somos nosotros.
Aquí el ambiente está pensado para que todo fluya con naturalidad: mesas compartidas, jerseys, música, tragos largos, cervezas y una propuesta gastronómica que entiende perfectamente lo que uno busca cuando se sienta a ver un partido.
Hamburguesas, papas, guacamole con chicharrón norteño, boneless y otros platillos hechos para botanear, compartir y pedir una ronda más sin pensarlo demasiado.
Lo mismo ocurre con las bebidas. El menú, desarrollado por Marco Aurelio Dorantes, ganador de World Class 2018, apuesta por cocteles clásicos que todos conocemos y queremos pedir: mezcalitas, margaritas, mojitos, aperol spritz, cerveza y opciones sin alcohol.

Club Once tiene algo que se agradece: entiende que la hospitalidad no siempre es sorprender, sino en hacer que las personas quieran quedarse un ratito más. Durante esta temporada mundialista, eso puede ser tan simple como encontrar una buena mesa, una bebida bien servida, algo rico para compartir y la sensación de estar viendo el partido rodeado de gente que, aunque no conozcas, está viviendo exactamente la misma emoción que tú.
📍Ámsterdam 53, planta alta – Condesa

Hablamos de lo que otros no miran dos veces. Historias con intención.









