La comida a las brasas nunca ha sabido tan bien como en Alelí Rooftop

Blog / La comida a las brasas nunca ha sabido tan bien como en Alelí Rooftop

En la colonia Roma hay un edificio que funciona como un mapa gastronómico. En Sinaloa 141 conviven Lorea, el restaurante de alta cocina de Oswaldo Oliva; Alelí Rooftop, dedicado a la cocina a la brasa; y Antesala Bar, donde la comida deja paso a una carta líquida de inspiración mexicana. La única manera de conocerlos todos es subir y bajar las escaleras.

Para los comensales puede ser parte de la experiencia. Para quienes trabajan ahí, es parte de la rutina: alrededor de veinte veces al día, según cuentan los empleados. El esfuerzo tiene recompensa, y es que cada piso propone una manera distinta de entender la visión de Oliva.

Alelí ocupa la parte superior del edificio y aprovecha estar al aire libre para cocinar todo a las brasas. Eso le da un plus para las fotos y videos instagrameables, pero sobre todo, hace que cada uno de los platillos tenga ese sabor que solo se logra al pasar por el humo de las brasas.

La carta es temporal y permite que el equipo modifique los platos de acuerdo con los productos disponibles y con las ideas que surgen en cocina. La brasa funciona como el punto en común entre preparaciones que, a primera vista, tienen poco que ver entre sí. Una ensalada de jitomate heirloom incorpora tomates cherry rostizados, queso a la parrilla y aceite de albahaca. Las tostadas de atún curado llegan con salsa macha y furikake. Las quesadillas de maíz rellenas de chicharrón de rib eye (una de las mejores sorpresas del menú) combinan queso oaxaqueño y guacamole. El pulpo pasa por la parrilla antes de llegar a la mesa.

La Guía Michelin parece haber encontrado ahí una de las virtudes del restaurante. Alelí recibió un Bib Gourmand en la selección México 2026, una distinción que reconoce establecimientos con buena relación entre calidad y precio. La propia guía destaca la cocina tradicional mexicana, el uso de productos de calidad y preparaciones como el pescado zarandeado, el pan de papa a la brasa y el famoso cheesecake asado que se hizo viral durante la pandemia y que sigue siendo una de las estrellas, tanto en Alelí, como en Super Tyrano, la heladería artesanal que se encuentra cerca del edificio y complementa todo lo que hay en los restaurantes de Oliva.

El cheesecake llega con el exterior marcado por el fuego mientras el interior conserva una textura cremosa. La técnica parece sencilla hasta que aparece en el plato: suficiente calor para transformar la superficie sin perder lo que ocurre dentro. Se acompaña con una compota de temporada.


La cocina de Alelí también permite entender mejor el recorrido de Oswaldo Oliva. Antes de regresar a México, el chef pasó una década fuera del país y trabajó en restaurantes como El Celler de Can Roca y Mugaritz, bajo la dirección de Andoni Luis Aduriz. Después desarrolló Lorea y, con el tiempo, los proyectos que hoy conviven en Sinaloa 141.

Alelí representa una de las versiones más relajadas de sus proyectos. En vez de volcarse por la formalidad y la complejidad que hay en Lorea, aquí se trata de relajarte, de subir las escaleras y olvidarte del estrés, pero siempre buscando algo de la mejor calidad, ya sea en los platillos o en una copa de vino, mezcal o cerveza que salen de lo común y que elevan la experiencia y te hacen querer regresar.

📍Sinaloa 141, Roma

Related Posts

Previous
Next