Cuando Quebec vuelve al verano: la historia del FEQ
- Nathalia Tellez
- marzo 22, 2026
- 6:02 pm

Hay ciudades que cambian cuando llega el verano. En Quebec, este cambio tiene fecha y tiene sonido. Cada año, cuando empieza julio, la ciudad vuelve a llenarse de gente caminando bajo el sol, de terrazas ocupadas hasta tarde y de escenarios que aparecen en medio de calles que durante meses estuvieron en silencio o cubiertas de nieve. En estos días sucede el Festival d’été de Québec, un momento que desde 1968 acompaña la felicidad y la energía de la ciudad.
El FEQ forma parte de su gente. Con el paso de los años dejó de ser solo un encuentro cultural más, para volverse en una fecha compartida por generaciones y uno de los momentos más esperados del año. Es uno de los festivales más antiguos del mundo que se han celebrado sin interrupción, y cada verano vuelve a ocupar el centro de la ciudad durante once noches consecutivas.


El contexto importa
El invierno en Quebec es largo y la vida se vive hacia adentro durante muchos meses. Cuando el clima cambia, la ciudad entera se mueve hacia la calle. Los parques se llenan, las plazas vuelven a tener música y las noches se alargan lo suficiente para quedarse afuera sin pensar en la hora.

Durante esos días, el centro histórico se transforma en un recorrido continuo entre escenarios. Hay conciertos en distintos puntos, desde plazas pequeñas hasta el escenario más grande, donde decenas de miles de personas se reúnen frente a un mismo espacio al aire libre. La música se escucha en todas partes y la ciudad funciona como un solo espacio.
Cada edición mezcla artistas de distintas generaciones y estilos.
El cartel cambia todos los años, pero mantiene la misma idea de amplitud. En este 2026 participarán nombres como Cypress Hill, Limp Bizkit, The Lumineers, Sean Paul, Kesha, Muse, Martin Garrix, Patrick Watson y Jessie Reyez, junto con proyectos locales y nuevas propuestas que forman parte de la escena actual.

Este festival es tan esperado, que las entradas se agotan en pocas horas. El pase general te permite asistir durante los once días, y mucha gente lo compra antes de saber exactamente qué concierto va a ver. La experiencia completa del FEQ tiene más peso que un solo show.

El festival ocurre en el punto más céntrico e histórico de Quebec, una ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, con murallas, calles estrechas y edificios que conservan otra época.
Para quienes viven ahí, el festival marca el inicio de la mejor época del año. Es el momento en el que la ciudad vuelve a sentirse abierta, en el que los días parecen más largos y en el que la música acompaña cada noche durante casi dos semanas.
El FEQ regresa todos los años, y cada verano se vive como si fuera el primero.
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