Tres etiquetas para celebrar el Día Nacional del Mezcal

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En los pueblos donde nace el mezcal, el destilado nunca se bebe a solas. No funciona como un simple trago de barra ni responde a la prisa cotidiana: se ofrece, se recibe y se agradece. Antes de que el líquido llegue a la jícara o al vaso de veladora, el proceso arranca con una ofrenda a Mayahuel y a la tierra; el humo de los hornos cónicos se interpreta como el aliento del suelo y la fermentación como un proceso vivo guiado por la mano del maestro mezcalero.


Ese sentido ceremonial explica su presencia obligada en el tequio, las bodas, las fiestas patronales y los entierros. En comunidades como Mitla se le llama simplemente «trago», un término reservado para aquello que sirve de ofrenda y que compromete tanto a quien lo brinda como a quien lo acepta. Con motivo del Día Nacional del Mezcal este 20 de octubre, COOP Wines & Spirits reúne tres proyectos de su portafolio: Mil Diablos, Salmero y Bruxo, que preservan esa memoria colectiva y la llevan directo a la sobremesa.

Mil Diablos: la mística de Santiago Matatlán

Cuenta una leyenda del campo oaxaqueño que existió un maguey con mil espinas exactas, bautizado como el Mil Diablos, del cual provinieron todas las variedades conocidas. Inspirado en ese relato, el maestro mezcalero Juan Morales elabora este destilado en Santiago Matatlán con agave espadín de ocho años de maduración.

El proceso respeta la técnica tradicional: cocción con leña de pino en horno cónico bajo tierra, molienda en tahona de piedra y destilación en alambique de cobre. El resultado entrega un perfil equilibrado entre notas herbales, toques cítricos y un ahumado sutil, ideal para abrir el apetito con antojitos o para introducir a nuevos paladares a la categoría.

Salmero: el carácter del Altiplano Potosino


A más de dos mil metros sobre el nivel del mar, en un territorio donde el clima extremo y los suelos minerales dictan las reglas, crece el agave Salmiana silvestre. En esa geografía semidesértica nace Salmero, una etiqueta que condensa más de dos siglos de historia mezcalera en San Luis Potosí a través de cuatro expresiones:

Domingo: Espadín oaxaqueño envasado en San Luis Potosí, concebido como un puente histórico entre ambas regiones.

Guadalupe: Ensamble de Salmiana potosino y espadín oaxaqueño en honor a Guadalupe González del Pino, figura ligada a la creación del Himno Nacional Mexicano.

Panamericano: Inspirado en la emblemática ruta continental.

Original: Elaborado con 100% Salmiana, donde las notas minerales y vegetales reflejan con nitidez el paisaje árido del norte.

Bruxo: un mapa líquido de maestros mezcaleros

Fundado en 2009, Bruxo nació como un homenaje directo a los saberes familiares de Oaxaca. Lejos de centralizar la producción en un solo palenque, su catálogo traza un mapa donde cada número corresponde a una comunidad y a una familia distinta.


Desde su Nº 1, un espadín de perfil fresco y ahumado ligero, hasta el Nº 4 —un ensamble complejo de espadín, barril y cuishe firmado por la familia Rodríguez en Coatecas Altas—, la marca resalta la diversidad de agaves silvestres y cultivados horneados en piedra y destilados en cobre o barro. Son mezcales con cuerpo y estructura, pensados para acompañar platillos de gran fondo como un mole negro o la sobremesa larga.

En pocos años, el mezcal pasó de ser un secreto regional a encabezar las cartas de coctelería más prestigiadas del mundo. Pese a esa notoriedad global, la mejor manera de entenderlo permanece intacta: botellas al centro, una copa pequeña, tragos cortos y suficiente agua para acompañar la conversación.

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