
Durante años, el vino se ha compartido desde un lugar complejo: términos técnicos, reglas implícitas y una narrativa que genera distancia. Para muchas personas, esto ha hecho que el vino se perciba como algo muy exclusivo o difícil de entender. Vinos Chidos surge como una alternativa a esa lógica. Su propuesta busca acercar el vino desde un lugar más sencillo, sin eliminar contenido, pero quitando barreras que suelen alejar a quienes quieren disfrutarlo sin sentirse calificados.
El proyecto parte de una idea muy práctica: no es necesario saber de vino para tomar vino. A partir de ahí, Vinos Chidos construye un club que combina la selección de botellas con espacios y experiencias pensadas para el consumo diario. El objetivo no es educar desde la teoría dura, sino ofrecer contexto suficiente para que cada persona entienda lo que está tomando y se sienta cómoda haciéndolo.

Aparte de ser una suscripción como tal, Vinos Chidos funciona como un club con vida social. Ser parte implica recibir vino en casa, pero también tener acceso a un espacio físico en la Ciudad de México donde el vino se consume por copa y sin formalidades. El lugar está pensado como un punto de encuentro: mesas compartidas, conversación constante y una dinámica abierta que invita a quedarse.
El punto de partida del club es su caja mensual de vino, curada para presentar etiquetas de forma clara y sin complicaciones. Cada entrega incluye información sencilla sobre las botellas, recomendaciones prácticas y un storytelling accesible. La intención no es profundizar en lo técnico, sino acompañar la experiencia de consumo de manera natural.

Esta lógica se extiende al bar y a los encuentros de Wine & Friends, diseñados como espacios de convivencia más que como eventos estructurados. El vino funciona como un pretexto para reunirse, conversar y compartir. No hay protocolos ni dinámicas rígidas, sino un ambiente que favorece la interacción y la continuidad del plan.
Lo que diferencia a Vinos Chidos es su enfoque en la comunidad. No se requiere conocimiento previo ni una forma específica de participar. El vino se presenta como un elemento cotidiano, social y flexible, que se adapta a distintos momentos y personas.

Vinos Chidos propone una manera distinta de relacionarse con el vino: más directa, más abierta y menos intimidante. Un club que integra el vino a la vida diaria y lo entiende como parte de la experiencia compartida.
Cuenta con varios espacios en la Ciudad de México que funcionan tanto como tiendas como puntos de encuentro para su comunidad.
Actualmente, el proyecto tiene presencia en Condesa (Ámsterdam 297), Polanco (Polanco 8), San Miguel Chapultepec (Gobernador José Morán 58) y Roma Sur (Baja 231). Además, el bar de Vinos Chidos opera como un espacio dedicado a la experiencia social del vino, ubicado en Chiapas 281, donde el vino se disfruta por copa y sin formalidades.







