- Comer, Disfrutar
- febrero 3, 2026
La Semana del Arte… y las mesas. 5 propuestas para maridar arte y comida en la CDMX
- 6 min read
- febrero 3, 2026
- by Christian Martinez
Cada febrero, durante la Semana del Arte, la Ciudad de México cambia de ritmo. Llegan coleccionistas, artistas, curadores, estudiantes, curiosos. La ciudad se llena de conversaciones, de inauguraciones, de recorridos que empiezan temprano y terminan tarde. Y siempre pasa lo mismo: alguien pregunta dónde comer.
La Ciudad de México respira arte. Lo ha hecho siempre. Vive de él, lo discute, lo cuestiona, lo celebra. Y también lo come. Aquí, muchos restaurantes no son solo lugares para sentarse a la mesa, sino espacios donde el discurso gastronómico dialoga, a su manera, con el mismo impulso creativo que se ve en museos, ferias y galerías.
Por eso, más que una lista, estas son recomendaciones pensadas para acompañar el ánimo de la Semana del Arte: lugares donde comer bien sin salirte del pulso de la ciudad, restaurantes que no compiten con lo que se ve en las salas de exhibición, sino que lo continúan, lo aterrizan o lo dejan reposar.
1. Zona MACO & Entremar: Empezar por lo esencial
Zona MACO es el punto de partida. Todo se siente grande, ordenado, bien producido. Es una feria donde las cosas están en su lugar y donde el recorrido se hace con calma, mirando trayectorias consolidadas y entendiendo la escala del ecosistema artístico que se mueve en la ciudad.
Entremar funciona desde esa misma claridad. El restaurante de Gabriela Cámara es parte del lenguaje gastronómico de la Ciudad de México desde hace años. La tostada de atún es ya un clásico absoluto: limpia, equilibrada, memorable. El pescado zarandeado llega a la mesa con la misma seguridad que una gran pieza en MACO: sin necesidad de explicación. Entremar ordena el paladar, baja un poco el ritmo y recuerda que la cocina bien hecha no necesita adornos.
2. Feria Material & Lorea: Comer para seguir pensando
Material se mueve en otro registro. Es una feria más compacta, más inquisitiva, donde no todo es inmediato ni cómodo. Algunas piezas te atrapan, otras te sacan de balance, pero casi todas te dejan algo dando vueltas en la cabeza.
Lorea dialoga muy bien con ese estado mental. El restaurante de Oswaldo Oliva propone una cocina profundamente pensada, donde el maíz y el comal son el centro de la experiencia, incluso dentro de un formato de fine dining. Aquí sí hay una intención clara de deslumbrar, pero desde la sutileza: capas, contrastes, juegos de temperatura y, sobre todo, texturas.
Comer en Lorea es prestar atención a cómo cambia un plato en cada bocado, cómo se construye y se transforma. Es una mesa que estimula, que reta y que se queda contigo mucho después de levantarte.
3. Salón ACME & Taller de Ostiones: Cuando el arte se vuelve encuentro
Salón ACME es energía pura. Gente entrando y saliendo, conversaciones cruzadas, encuentros espontáneos. Es una feria más social que contemplativa, donde el arte convive con el movimiento constante y la charla en voz alta.
Taller de Ostiones comparte ese pulso. Bajo la mano de Sergio de la Peña, los ostiones de Bendito Mar, traídos de Baja California Sur, son el corazón del lugar: frescos, directos, tratados con una honestidad que se agradece. Aquí los sabores son sinceros, sin maquillaje, pero con ideas que sorprenden. Basta probar su flan con caramelo de ostión —una locura que no debería funcionar y, sin embargo, funciona de forma brillante— para entender que este es un lugar donde el juego y el producto conviven con naturalidad.
4. BADA & La Bonvi: Disfrutar sin presión
BADA es, quizá, la feria más amable de la semana. Todo se siente cercano, accesible, sin la necesidad de saberlo todo. Se mira, se pregunta, se compra por gusto. Es un espacio donde el arte se disfruta sin intimidar.
La Bonvi juega en otro registro: el de la taquería bien hecha. Aquí no hay discursos ni vueltas innecesarias, hay buena carne, buen servicio y ganas de pasarla bien. La taquería de César de la Parra entiende que el lujo, a veces, está en lo simple: un buen taco de New York, una picaña bien servida, incluso un taco de pollo que cumple con creces. Todo acompañado de vino o cerveza, sin solemnidad y sin presión. La Bonvi es eso: sentarse, comer rico y disfrutar la vida bonita, justo como debe sentirse BADA.
.
5. Territorio & Balcón del Zócalo: Bajar el ritmo, mirar la ciudad
Territorio se recorre despacio. Es una feria que invita a detenerse, a mirar de cerca los materiales, los procesos, el origen de las cosas. Después de varios días intensos, se siente como un cierre natural, más reflexivo y silencioso.
Balcón del Zócalo acompaña muy bien ese momento final. La cocina de Pepe Salinas es profundamente propositiva e intelectual, alejada de cualquier lectura tradicional o ceremonial de la gastronomía mexicana. Aquí se piensa, se investiga y se experimenta: su equipo no solo diseña platos, también desarrolla los objetos donde se sirven, incluso con impresión 3D.
Comer en Balcón del Zócalo —especialmente a través del menú de degustación— es entrar a un laboratorio creativo con vista a la ciudad, una experiencia que invita a mirar hacia adelante más que hacia el pasado.
La Semana del Arte en la Ciudad de México no se vive en una sola sala ni se agota en una feria. Se camina, se conversa, se digiere. Y también se come.
Estos restaurantes no son paradas obligadas ni promesas de descubrimiento: son lugares que ayudan a leer la ciudad mientras está en movimiento. Espacios donde el arte encuentra eco en la mesa y donde sentarse a comer es, también, una forma de seguir mirando.
.
Posts Recientes

Festival de Moles en Los Danzantes Coyoacán: tradición mexicana desde una mirada contemporánea

México Gastronómico: Los 250 restaurantes que hoy marcan el pulso de la gastronomía mexicana

Escapada de San Valentín en Tepoztlán: spa, temazcal y descanso en Casa Fernanda

El spa de Matilda: pausa, silencio y bienestar en San Miguel de Allende

La mesa del mes: 5 aperturas que vale la pena conocer en febrero

La Semana del Arte… y las mesas. 5 propuestas para maridar arte y comida en la CDMX

Art Week: guía rápida para disfrutar sin prisas











