ONTO Álvaro Obregón: la nueva forma de hospedarse en la Roma

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La Roma ya no es la misma. Y eso no necesariamente es malo.

En los últimos años se volvió más diversa, más intensa, más atractiva para quienes llegan a la ciudad buscando algo más que un hotel en Reforma. Hoy muchos turistas —y también capitalinos— quieren quedarse aquí. Caminar a todo. Desayunar en la esquina. Sentirse parte.

En ese contexto aparece ONTO Álvaro Obregón, diseñado por CRB Arquitectos y reconocido por The Architect’s Newspaper con el 2025 Best of Design Award. El premio celebra su arquitectura en madera laminada con alma de acero, pero lo interesante es cómo esa estructura sostiene otra manera de hospedarse.

 

ONTO entiende algo que la ciudad también aprendió: no todos queremos un Airbnb sin estructura ni un hotel que te recuerde cada minuto que estás “de paso”.

La experiencia se mueve en una zona intermedia mucho más sofisticada. Sus suites funcionan como departamentos reales —sala, comedor, espacio de trabajo, balcones con vegetación— pero con la logística impecable de un hotel de lujo. Hay staff, hay operación, hay servicio. Solo que está presente sin invadir.

Quienes valoramos esa coreografía invisible, que la habitación esté lista sin pedirlo, que la logística fluya sin fricción, sabemos que eso también es diseño.

Arquitectura que dialoga con la ciudad

La estructura híbrida permite plantas libres, ventilación cruzada y una materialidad cálida que responde al clima y al ritmo capitalino. Las celosías de madera filtran la luz y el ruido de Álvaro Obregón sin aislarte del todo. La Roma entra, pero editada.

Granito Caledonia, chukum y textiles locales construyen un interior que no intenta impresionar a la primera mirada. Está pensado para sostener estancias largas. Para vivir la ciudad, no solo consumirla.

 

El rooftop merece capítulo propio. Desde ahí la colonia se despliega en capas: copas de árboles, azoteas intervenidas, jacarandas en temporada, la silueta irregular del skyline que mezcla porfiriano con concreto contemporáneo.

Es el tipo de vista que confirma por qué tanta gente quiere instalarse aquí aunque sea unos días. Desayunar arriba, con esa perspectiva, cambia la relación con el barrio. No estás observándolo; estás dentro.

La cocina está bajo la dirección del chef Sergio Camacho, cuya propuesta se mueve con soltura entre técnica sólida y sensibilidad contemporánea. Desayunos bien pensados, productos cuidados, detalles que evitan que tengas que salir corriendo por lo básico.

Bienestar sin escenografía

El programa Wellness In-Suite completa la experiencia con masajes —drenaje linfático, reflexología, deep tissue— que llegan a tu sala. Sin spa teatral, sin rituales impostados. Bienestar funcional para una ciudad que se vive con intensidad.

ONTO no intenta competir con la Roma vibrante sino ser parte natural de ella. Y propone algo que cada vez es más valioso en esta zona, una forma de habitarla con estructura, con servicio y con tranquilidad.

ONTO ya suma tres direcciones: dos en la Ciudad de México —Álvaro Obregón y Tonalá— y una más en Puerto Escondido, frente al Pacífico. No operan como hoteles tradicionales, sino como residencias con estructura hotelera para quienes quieren instalarse unos días sin sentirse visitantes. Cada sede responde a su contexto, pero todas parten de la misma idea: quedarse con libertad, sin renunciar al servicio. 🙂‍↕️

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