Danieli, A Four Seasons Hotel, Venice: así será la reapertura del icónico hotel en Venecia

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Hay ciudades que nunca dejan de narrarse a sí mismas. Venecia es una de ellas. Cada generación la redescubre desde una sensibilidad distinta: arte, romance, turismo. Este verano, uno de sus hoteles más emblemáticos reabre bajo una nueva firma: Danieli se convertirá en Danieli, A Four Seasons Hotel, Venice.

No es una apertura cualquiera. Es la transformación de un edificio que ha visto pasar siglos. Y en una ciudad como Venecia, eso siempre implica una pregunta silenciosa: ¿cómo intervenir sin borrar?

Frente a la laguna, en la Riva degli Schiavoni y a unos pasos de la Piazza San Marco, Danieli no es un solo edificio sino la unión de tres: el Palazzo Dandolo del siglo XV —residencia familiar antes de convertirse en hotel en 1822—, el Palazzo Casa Nuova del siglo XIX y el Danieli Excelsior, incorporado en 1950.

El proyecto actual parte de una restauración integral que busca actualizar infraestructura sin diluir memoria. El diseño, a cargo de Pierre-Yves Rochon, trabaja con la luz como hilo conductor y retoma una paleta profundamente veneciana: verdes celadón, azules acuosos, rosados suaves, terracotas cálidos. Murano, terrazos, mármoles italianos y textiles de Rubelli aparecen no como decoración, sino como continuidad material.

El atrio del Palazzo Dandolo —columnas de mármol rosa, escalera dorada, altura vertical que impone silencio— sigue siendo el corazón. Y quizá ahí está la clave: no reinventar el edificio, sino escucharlo.

En esta primera etapa habrá 120 habitaciones y suites, con más previstas para 2027.

En Venecia, la vista no es un accesorio; es parte del lenguaje. La Terrazza Danieli, bajo la dirección del chef ejecutivo Adriano Rausa, propone una cocina basada en producto local, incluyendo ingredientes de Sant’Erasmo —la isla de la laguna— y regiones cercanas.

El hotel mantendrá dos espacios de bar: el histórico Bar Dandolo, junto al lobby, y el bar de la terraza, pensado para el aperitivo frente al agua.

En una ciudad donde el atardecer es casi una ceremonia pública, ese gesto importa. El lujo, no está en el exceso sino en la precisión del momento.

Venecia vive una tensión constante entre preservación y espectáculo. No es solo góndolas y la Piazza San Marco; también es talleres que sobreviven, artesanos que resisten, una escena artística que se reconfigura cada temporada.

La llegada de Four Seasons a Danieli ocurre en ese contexto. Más que imponer una narrativa, la promesa es trabajar con la ciudad, no sobre ella. Colaboraciones con artesanos locales, itinerarios personalizados, experiencias que intentan escapar de la superficie.

Me interesa observar cómo se traduce eso en la práctica. Porque en ciudades históricas el verdadero lujo no es la opulencia, sino la capacidad de integrarse con respeto.

La apertura está prevista para este verano y las reservaciones ya están activas.

Venecia no necesita reinventarse para seguir siendo relevante. Su fuerza está en cómo cada nueva etapa dialoga con el tiempo que ya habita en sus muros.

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